En una urbe como está, no siempre se hallan manos aquien acariciar.
Y cuando solemos hacerlo, el desvelo nos sumerge en su relieve, nos lleva por pinturas sombrías... yo te busco a ti.
Tiempo seguido, te veo a los ojos, hay un sueño perdido en ti,
Quiébrame el corazón con un impacto de tristezas.
Desbórdate con dulzura y calidez en mi pecho.
Te dejo libre el cielo, te dejo con un sol como guía, y con un silencio eterno.
domingo, octubre 01, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario