Paradojicamente al Diablo nos vamos o decimos irnos o mandar a alguien, cuando el fastidio nos acumula parte de las horas , del sentido.
Dulce amor, se vuele agrío y obsoleto.
Ya no anciamos su cama, ni su cuerpo, nos quedamos dormidos ante la disque tentación de un rito sexual.
Aleluya!!!!
Mi Dios, no me hagas caer de nueva cuenta, porque el precio e smuy caro y no vale la pena.
Es preferible irse acomprar un buen abrigo, irse al cine solo comprar palomitas acarameladas y ocupar dos asientos /yo/la bolsa.
miércoles, noviembre 22, 2006
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