miércoles, agosto 09, 2006

Viviendo En tantos Lados

Recordaba ayer ese frío tan grato de la Ciudad de México, el disfrutar una taza de café en el Franz Meyer, escribir de tanto en servilletas, escuchar el canto de los pájaros rodeada de una ambiente de tranquilidad, olvidando de donde soy, dándome en soledad aquello que se trae en la piel.
Enfurecidamente pensando en cuando <>, gozar algo de esa angustia mientras se recorre el zócalo y se ve uno en tanta inmensidad, uno es sólo un punto entre la urbe.
Fotografiando esas pequeñeces que solemos descartar de nuestro panorama cotidiano, por la prisa , por las preocupaciones, viviendo creyendo que damos todo, pero nunca es suficiente para comprender lo que uno es, será que es necesario ser loco y seguir devorando todo a nuestro paso.

Historias que no tienen final, solo puntos suspensivos. Gritando con pasión porque aún a pesar de una tormenta de granizo, hay quienes se enojan y se quedan nostálgicos, mientras otros contemplan esa belleza que se desata en las avenidas. No es suficiente los malestares para golpearnos y dejarnos moribundos, eso es un suspirar de la vida.

Aún hay cosas que nos sorprenderán, desconozco que haré con esto, pero de no caber en mi pecho, dejaré que divague entre los muros, disfrute besos carcomidos por otros, estrechar manos llenas de cicatrices, tal vez podríamos unir esos caminos que pensamos truncados por mareas ácidas.

Uno no le pertenece a un territorio sino a un mismo cuerpo que nos deja movernos a encontrar tesoros profundos en las camas, desayunar con frambuesas como plato fuerte, penar por esas puertas que cerraron causando dolores en los pies.

Nunca será suficiente para mí, al decir que lo intente todo. No me bastará el mirarte y decir que ya no hay nada, fingir alegría al besarte amistosamente , yéndome con un racimo de esperanza.

Pero No más podré acumular la sensación de ansiedad nocturna e irme entre las bardas y ante tal magnitud coincidir con que hay seres que no se olvidan. No soy persona que crea en el Adiós, sólo en las pausas. Mi razón no contempla cortar cabezas por no saber unir diferencias.

Ante la próxima pausa de vos, es hoy, cuando asumo mi responsabilidad, he pagado el costo del boleto, pero no creas que descartaré el abordar de nuevo tu ruta.
Cuando una ha constatado la belleza más fina del dolor, no hay parámetro que entierre la esperanza, porque jamás será suficiente para dejarte de acompañar a un juego de maquinitas.

He optado por encadenarme a la locura, esa que me brinda emociones incomparables, de momentos a momentos con histeria y vacunas contra la cordura.
Me amenazas con partir, permíteme abrir las ventanas, las puertas, mi cuerpo, mi espíritu y ver como te dejas ir por no saber verme a los ojos. Siendo que he perdonado aquella puñalada que inteligentemente ideaste para revivirme. Amigo mío las cosas hay que decirse con desborde y sutileza, me llena de placer verte con ansiedad de engalanar flores .
Sin embargo, bien sé de esa tristeza que llevas debajo de tu hombro derecho, de esas noches de intención de llamarme o de tus miradas con versos de color.

Desgracia que tu impulsor sea el egoísmo, Amigo mío, eso como la belleza humana suele culminar en un montículo de huesos arrumbados, lo que uno es hay que dejarlo salir.
Luchar ferozmente con espada o sin ella darse en batalla, llenarse de heridas el costal de la experiencia, llegar a casa beberse un buen té de frutas caribeñas, leer sobre técnicas románticas e irse de nuevo con todo.

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