Como un rayo caes sobre mi vientre,
hieres con calor,
vienes y callas,
bajas la mirada,
aún falta una hora para marcharme.
El calor se asienta más,
cambiemos y está noche no me dejes ir...
En efecto quiero un mundo fácil,
no lamentar el conocerte.
No suelo comprender como ciertos instantes se vuelven una pesadilla.
El arrojar el celular al basurero, no cumple con el fin de la daga.
Hay días más pesados en donde siento equivocarme,
si fueras una estatua, ya te hubiera tirado, aventado muchas veces contra la pared,
y otras mil te habría reconstruido, por temor a dejarte.
lunes, enero 15, 2007
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