Guardaba un bolso negro,
se protegía con hiervas,
caminaba despacio y precavidamente,
rostro oculto,
pasos casi silenciosos,
nada de nombre,
sujetaba un bastón,
ante todo solitario,
ni una lágrima,
al fin el dinero de va,
el amor se pudre,
el odio perdura.
Nos sentamos y sobre un charco se
refleja su rostro al limpiarse el sudor...
solemos algunos días vernos como vagabundos.
domingo, enero 07, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Y también nos da por comportarnos como vagabundos.
Publicar un comentario